Precampañas de hielo.

 

Eduardo Borunda.

 

Cuenta la historia electoral y regional del estado grande de Chihuahua que hubo un verano caliente, lleno de pasión por los candidatos, los simpatizantes y la efervescencia que impregnaban los partidos políticos a las campañas. En aquellos entonces había prácticamente de dos sopas, eras de un color o del otro. Los indecisos no se veían o eran poco visibles en un estado mexicano en el que desde el anuncio de las candidaturas prácticamente se sabía quién iba a ser el próximo presidente de la república, el gobernador, alcalde, diputado, senador, regidor y hasta presidente de la sociedad de alumnos de la escuela más alejada del país.

Tal parece que actualmente estamos pisando las cercanías de la era de hielo, las precampañas tienen pocos precandidatos, unos partidos aún no saben quién será su abanderado o abanderada, ya que no tienen un solo registro oficial ni saben si tendrán los suficientes militantes para completar una planilla de regidores con posibilidad de triunfo.

Vivimos también una precampaña directa a la ciudadanía de aspirantes a un cargo de elección, pero no sabemos si serán o no los candidatos de un partido político, es más, no sabemos a qué cargo de elección aspiran. Solo sabemos que quieren ocupar, en el caso de Ciudad Juárez, el encargo de la calle Malecón y Francisco Villa, sin importar (en su gran mayoría) el partido político, son candidaturas vacías.

Un proceso confuso, sin definiciones, sin ideología, sin propuestas, sin rumbo están azotando la credibilidad de los actores que están pidiendo de manera diferenciada que crean que son los salvadores de la ciudad, del estado y casi casi de la humanidad entera. A fin de cuentas, como lo he mencionado en diversos espacios, hoy los partidos políticos se identifican fácilmente por el color más que por sus propuestas.

Tan confuso se ha vuelto el proceso electoral que los partidos políticos tienen un grave problema: no podrán postular candidatos que tengan antecedentes penales por violencia doméstica – familiar, violadores y/o deudores de pensión alimenticia. Además, las cuotas de género han erradicado candidaturas incómodas y les ha permitido posicionar a quienes desean en los encargos sin tomar en cuenta a las bases del partido (salvo excepciones).

Debemos aclarar que las cuotas de género no garantizan que sean mejores candidatos o candidatas ni que ganando sean mejores gobernantes, sino que la importancia de esto son acciones (afirmativas) que en la práctica garantizan la inclusión social de quienes históricamente han tenido menos posibilidades de ocupar espacios (entre estos sectores se encuentran también los jóvenes y obvio las mujeres jóvenes).

Los partidos políticos tienen hasta el 3 de febrero, de acuerdo al calendario electoral para definir a quienes estarán en la boleta electoral. Después, a guardar silencio, ya que habrá un periodo conocido como intercampañas, tiempo que debe ser aprovechado para afinar detalles como la integración de las fórmulas de las candidaturas, integrar las planillas de regidores, conseguir la documentación diversa como cartas de no antecedentes penales, cartilla (hasta de vacunación), llenar formatos y realizar los registros en el mes de abril ante el Instituto Nacional Electoral y las propias asambleas municipales en el estado de Chihuahua.

El problema central es que aún queda mucho tiempo y la actual pandemia impide realizar actos masivos, las campañas serán virtuales, los candidatos no podrán estar en las colonias tocando puerta por puerta. Serán como ya son en este momento tiempos difíciles para llegar al corazón de los electores, además que habrá una incertidumbre con cientos de candidatos y mensajes oscuros, pocos claros y alejados de la realidad. 2021 nos dejará como enseñanza la capacidad o incapacidad de quienes buscan el voto ya que será difícil llegar con un mensaje a todos los rincones de la gran urbe. Más de un millón de electores primero deben decidir si saldrán o no a las urnas a depositar su voto y luego dar su confianza a cada uno de los candidatos. El panorama de la participación se dibuja con gran desencanto.

En conclusión, hay un proceso electoral en marcha, no se hace visible, es opaco, helado y frío que no logra despegar como en anteriores procesos. Hay incertidumbre en quienes serán los candidatos y candidatas, incluso, los mejores perfiles no tienen aún nada definido, ya que deben esperar las condiciones de paridad de género que no se han fijado en la integración de las planillas de Ayuntamiento y diputaciones. Los jóvenes tendrán un espacio que no deben desperdiciar ya que será difícil tengan la oportunidad otra vez de competir por un espacio en las boletas.