Aunque el tema de seguridad es prioridad en la planeación de la ceremonia de inauguración del gobierno del presidente electo Joe Biden y la vicepresidenta electa Kamala Harris, la preocupación de un posible ataque sigue vigente.

De hecho se teme de que alguna agresión sea directa al mandatario electo, por lo que el FBI ha incrementado el escrutinio incluso de militares de la Guardia Nacional.

Este martes, por ejemplo dos miembros de la Guardia Nacional del Ejército fueron retirados de sus funciones de vigilancia en la toma de posesión, debido a esa investigación de seguridad, a fin de garantizar que las tropas no tengan vínculos con grupos extremistas.

Con información un funcionario de defensa, CNN confirmó el retiro de los funcionarios, pero no se dieron los motivos.

“Debido a la seguridad operativa, no discutimos el proceso ni el resultado del proceso de investigación para los miembros militares que apoyan la inauguración”, indicó la fuente.

Ashley Biden reconoció en NBC News que teme por la seguridad de su padre, pero confía en que la vigilancia sea suficiente.

“Creo que cualquier persona que conoces, que amas, y está siendo amenazada, sí, te preocupas”, dijo. “Sin embargo, el Servicio Secreto es increíble… La violencia me entristece profundamente”.

Además de la pandemia de coronavirus, la ceremonia de inauguración será muy distinta a otras, debido a temores de seguridad, que ha obligado al despliegue de más de 20,000 elementos de la Guardia Nacional.