Mientras que los supermercados estuvieron abarrotados de personas realizando compras de pánico en la zona Centro lució completamente desierta tras el anuncio emitido por las autoridades en el que ordenó el cierre de todos los negocios ‘no esenciales’ para evitar la propagación del Covid-19.

Durante la tarde miles de paseños abarrotaron los supermercados para abastecerse de los productos prioritarios y no estar saliendo de casa a todo momento durante el tiempo marcado por el Departamento de Salud.

Decenas de comerciantes empezaron a recoger la mercancía y cerrar paulatinamente sus negocios un par de horas después de la notificación denominada ‘Quédese en casa, trabaje seguro’.

Testimonios de algunos comerciantes establecieron que la comunidad fronteriza entró en una especie de ‘shock’ mientras asimilaba la nueva medida dada a conocer por el alcalde Dee Margo.

Para ellos el panorama es desolador porque ahora sus preocupaciones se centran en los gastos que enfrentarán a fin de mes como el pago de la renta, servicios, proveedores y trabajadores.

“No sé aún qué haré pero son compromisos que tenemos que enfrentar”, dijo otro de los locatarios dedicados a la venta de artículos electrónicos, y quien desconoce exactamente cuántas semanas estarán en esta situación. “Dos semanas, un mes, no sé cuánto”.

“Esto nos impacta a todos los negociantes de la ciudad, mire ya cerraron todos y así estaremos varias semanas”, dijo Héctor Ayala, propietario de Uniformes ‘Premiere’, quien fue uno de los comerciantes que están dentro de los comercios esenciales.

Y es que él, al igual que los supermercados, hospitales, restaurantes, el transporte público entre otros, están dentro de este tipo de comercios, aunque éste se limitará exclusivamente a los cuerpos de emergencia y seguridad por la venta de uniformes a los guardianes del orden.

En otras áreas de la ciudad miles de consumidores abarrotaron los supermercados como Walmart, Sam’s Club, Vista Market,Big 8, entre otros, para surtirse de los productos de primera necesidad.

En horas los anaqueles lucieron vacíos luego de que los consumidores se llevaron todos los artículos y alimentos d primera necesidad por las compras de pánico como se dio al principio aunque ahora la mercancía se ofreció de manera limitada.

Algo que llamó la atención fue la compra excesiva de telas. “Compré estos pedazos de tela para hacer cubrebocas para la familia”, dijo Sofía Estrada, luego de pagar en una de las cajas.

Los gerentes de los almacenes tuvieron que habilitar mayor personal y abrir todas las cajas registradoras ante las largas filas que se observaron durante el día.