La pianista internacional Astrid Marlene Morales Torres cautivó con su repertorio a los amantes de la música instrumental y del piano durante su recital ofrecido a la comunidad de la casa de retiro ‘The Monte Vista Coronado’, en el Oeste de la ciudad.

Con las interpretaciones de los grandes maestros del piano como Manuel M. Ponce, Luis G. Jordá, Federico Mompou, entre otros, la concertista originaria de la Ciudad de México conquistó los corazones de la audiencia fronteriza.

“Este concierto es muy especial por el repertorio que manejo, primero una combinación de canción y danzas de todo el mundo, luego música mexicana y al final Rapsody in Blue de George Gershwin”, dijo la pianista, quien al concluir el concierto dijo sentir un afecto especial por la gente de esta tierra del Paso del Norte.

La pianista mexicana que persigue una carrera solista intensiva combinada con su pasión por la enseñanza del piano ha tocado en escenarios de varios países del mundo y participado en múltiples festivales de piano.

Como en todas sus presentaciones su talento logró enamorar a la audiencia con cada una de sus interpretaciones inspiradas en los pianistas prodigios del siglo XX, quienes a través de su música dejaron una huella a las próximas generaciones.

“Creo que aquí tocó el corazón de todas las personas al preparar un concierto muy demandante. No cualquiera lo hace”, afirmó Gonzalo Bravo, promotor de la música romántica mexicana en la frontera.

Manifestó que esta corriente de pianistas están recuperando esta música que tuvo influencia de los grandes románticos de los años de 1830 y que prevaleció mucho a la mitad del siglo XIX y principios del  XX.

El experto en este género musical dijo que esta música, denominada como un símbolo del Porfiriato, fue desechada en su momento por considerarla reaccionaria y afrancesada, sin embargo, gracias a estos músicos se ha ido recuperando y tocando en escenarios internacionales.

Morales Torres, dijo haber tenido su primer contacto con la música a la edad de dos años, luego de que sus padres, ambos periodistas, la llevaron a un concierto de música sinfónica, en la que interpretaron el ‘Carnaval de los Animales’, dirigido por el director musical Eduardo Díaz Muñoz.

Recuerda que el haber recibido un regalo de una mascarilla de vaca por parte de uno de los músicos, la cual  aún conserva, le nació el amor por la música clásica, misma que desde ese día empezó a escucha por la radio.

“No sé porque pero me llamó la atención y desde entonces quise ser violinista”, dijo. No obstante, a la hora de que su madre la llevó a la academia solo había clases de batería, guitarra y piano, por lo que se decidió por este ultimo instrumento.

Contó que su primer debut como pianista se originó en la Radio, a la edad de 8 años, en el programa Opus transmitido en la frecuencia 94.5 del Instituto Mexicano de la Radio -IMER- . “Recuerdo que me dieron la oportunidad de interpretar una pieza de vals de la compositora Angela Peralta”.

Tres años después, a los 11 años, el maestro José Guadalupe Flores, de la Orquesta Filarmónica de Queretaro, le dio la oportunidad de tocar como solista con orquesta, lo cual reconoció que aunque era muy difícil que un director mexicano de ese nivel le diera la oportunidad a una niña fue posible.

Desde entonces dijo que tocó muchas puertas en su afán por alcanzar su sueño de convertirse en una concertista, luego de descubrir esa conexión con la música y más aún como solista de una orquesta sinfónica.

“La verdad yo nada más me dejo llevar por la música, es algo que no sé que sería de mi vida sin la música. Si a mí me llega la música  yo quiero reflejar eso a las personas, y eso es los que trato de transmitir”, dijo visiblemente emocionada la afamada concertista.

A pesar de que se dice que la música es muy solitaria o muy competitiva la concertista afirmó que a sus 23 años le ha dado grandes satisfacciones, “lo único que he hecho es llevar la música conmigo y dejar que la música me acompañe siempre… Todo lo que  he hecho es gracias a la música, al piano y a mis maestros”, dijo con orgullo.

Morales Torres estudió y graduó a los 18 anos de la licenciatura en piano en el Conservatorio Nacional de Música de la Ciudad de México, donde estudió con el reconocido pianista Héctor Rojas.

Posteriormente viajó a los Estados Unidos donde cursó una maestría en piano en la Universidad Metodista del Sur, en Dallas, Texas, en donde el maestro Joaquín Achúcarro, uno de los pianistas españoles más reconocidos en el mundo, le dio la oportunidad de tener una beca con él.

Seguido, realizó una segunda maestría en pedagogía pianística y un diplomado en piano. Actualmente estudia un doctorado, en interpretación de piano en la Universidad Estatal de Arizona, donde también es maestra.

“Hay algo que a mi me gusta mucho que es la de combinar la parte de interprete con la parte docente… para mi la docencia me da un balance muy bueno porque todo lo que pueda darle a mis alumno es realmente  lo que he adquirido a través de los conciertos y a través de la música”.

Enfatizó que por ahora le encantaría tener una posición en una universidad que le permita seguir dando sus conciertos tanto como solista como con música de cámara y tener  un balance en sus actividades.

“El Paso es una de las ciudades que más quiero, fue donde presenté mi primer recital fuera de la escuela y en otro país, y eso le da un significado muy especial”, comentó tras resaltar su amor por la región fronteriza, incluyendo Ciudad Juárez y Las Cruces.

“Creo que es un triángulo muy lindo al que le tengo mucho cariño. A mi me encanta la calidez de la gente”, comentó luego de charlar, convivir y dar autógrafos a su público.

Como recitalista, ha actuado en Estados Unidos, Países Bajos, Alemania y Canadá: Slot Schagen (Holanda), Konzertsaal Händel Karree Haus I (Alemania) St. Dennis Pavillion (Quebec, Canadá), Mohonk Mountain House y McKnight Hall (Nueva York), Teatro Rio Grande (Las Cruces, NM), Centro Cultural Latino, Auditorio Caruth y O’Donnell Hall en Dallas, TX, entre otros.