Para simular situaciones de emergencia de la vida real estudiantes de la Escuela de Enfermería de la Universidad de Texas en El Paso están usando maniquíes de alta fidelidad.

Los maniquíes computarizados son una imitación de la fisiología del cuerpo. Hablan, respiran, sangran y su pecho sube y baja.

El monitor del paciente también puede proporcionar un estudio de Rayos X, ultrasonido, escaneo de imagen diagnóstica, imágenes de resonancia magnética y resultados de laboratorio.

A fin de mostrar un ejemplo los alumnos se encontraron con una persona de 73 años que fue víctima de un accidente automovilístico se encuentra en la sala de emergencias gritando “No me gusta!”, mientras los estudiantes del Programa de Practicantes de Enfermería Crucial para Adultos / Gerontológica de UTEP ( AGACNP por sus siglas en inglés) se preparan para insertarle un tubo en la tráquea para ayudarla a respirar mejor.

El pulso de la paciente es débil, su presión sanguínea es baja y está sangrando de un brazo y una pierna.

“Estoy viendo el examen FAST, que quiere decir Evaluación Enfocada con Sonografías para Traumatismos, tenemos sangre en el abdomen, está sangrando abdominalmente”, comentó Jill Shaw, líder del equipo, mientras examina el ultrasonido de la paciente en el monitor de la computadora.  “Bien, consultemos con cirugía”.

En situaciones traumáticas, las decisiones que toman los practicantes de la atención médica puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte de un paciente.

Estudiantes como Shaw, que cursan la Maestría de Ciencias de la Enfermería de la universidad, MSN AGACNP por sus siglas en inglés, practican su destreza clínica y  toma de decisiones a través de varios escenarios traumáticos en el Centro de Simulación de UTEP sin poner en riesgo al paciente.

“Lo importante de las simulaciones traumáticas es que podemos hacer que los maniquíes de alta fidelidad puedan ponerse críticamente enfermos hasta el punto de morir y los estudiantes tienen que intervenir”, comentó Kathleen M. Cox, directora del programa AGACNP.

Explicó que los estudiantes aprenden a hacer evaluaciones primarias y secundarias, que les permite a los practicantes de la atención médica identificar y atender condiciones que ponen en riesgo la vida, de una manera eficiente.

“Este es un lugar en donde ellos pueden estar seguros, pueden cometer errores y pueden aprender de esos errores”, dijo.  “Así que, cuando estén en un ambiente de atención crítica, ya habrán aprendido cómo aplicar esas destrezas debido a que practicaron con un paciente simulado”.