El Estado de Texas permitirá que haya más maestros que porten armas en las escuelas e incrementará los servicios de salud mental para estudiantes, de acuerdo a las propuestas que el gobernador Greg Abbott convirtió en leyes este jueves como parte importante de la respuesta del Estado al tiroteo masivo ocurrido en el 2018 en una high school cerca de Houston.

A los distritos escolares se les permitirá colocar tantos maestros armados o personal de apoyo como se necesite en el campus.

Las nuevas leyes también están diseñadas para tener más asesores sobre salud mental en el campus, además de entrenar a los maestros para que puedan reconocer los problemas de salud mental y crear “equipos de evaluación de la amenaza” para ayudar a identificar a estudiantes que son potencialmente peligrosos.

“Nos sentimos orgullosos de responder a uno de los días más horribles que ha habido en el estado de Texas”, dijo el gobernador republicano acerca del tiroteo ocurrido en Santa Fe High School, donde ocho estudiantes y dos maestros fueron asesinados.

“No podemos borrar el dolor que causó esta tragedia, aunque podemos actuar para que nuestras escuelas sean más seguras”.

Los legisladores también aprobaron otras medidas para “endurecer” los campus con detectores de metal, barreras contra vehículos, nuevas puertas de seguridad, sistema de alarma para tiroteos y otros medios.

Abbott catalogó la seguridad escolar como una de sus máximas prioridades de este año, aunque ni él ni la Legislatura, que tiene mayoría republicana, tomaron alguna medida para restringir la venta o posesión de armas en un estado en donde existen más de 1.3 millones de personas con licencia para portarlas.

Los esfuerzos para crear las llamadas leyes de “alerta roja” para mantener alejadas las armas de las personas que son consideradas como peligrosas para ellas mismas o para los demás, y para hacer más estrictas las sanciones en cuanto al almacenamiento negligente de las armas en los hogares, no fueron aprobados.

El solucionar la salud mental y presionar para armar a más personal escolar se convirtió rápidamente en el foco de atención de los legisladores.

En cuanto a la presión para aprobar leyes de “alerta roja”, el gobernador dijo que “en este momento no es necesario para el estado de Texas”.  “Consideramos que la mejor solución es lo que ya aprobamos”.

Texas no es el único que está ejerciendo presión para armar a más educadores.  Recientemente, Florida aprobó el incremento del número de maestros armados como respuesta al tiroteo masivo que ocurrió en febrero del 2018 en Marjory Stoneman Douglas High School en Parkland, en donde murieron 17 personas.

Los defensores de los derechos a las armas argumentaron que los marshals que se agregaron salvarán vidas. Sin embargo, grupos de maestros, activistas que están a favor del control de armas y algunos padres de familia se encuentran preocupados de que si hay más armas en los campus pueda dar lugar a accidentes letales.

Críticos también sugirieron que se podría generar más violencia en contra de estudiantes de color debido a los prejuicios que existen.

La Asociación de Maestros del Estado de Texas elogió el incremento en los servicios de salud y entrenamiento aunque se opuso a expandir el programa de marshals.

“Los maestros están entrenados para enseñar y educar, y no para trabajar adicionalmente como guardias de seguridad”, comentó Clay Robison, portavoz del sindicato.

“No se sabe cuántos marshals escolares –que es el término utilizado para describir a los trabajadores escolares que reciben ese entrenamiento– serán agregados en el próximo año escolar.

El programa es voluntario y los marshals deben ser aprobados por los distritos escolares locales para recibir las 80 horas de entrenamiento, el cual incluye escenarios de “tiradores activos”.
La oficina del gobernador no proporcionó de inmediato un estimado sobre cuántos policías se espera que sean certificados para el año escolar 2019-2020.

Texas tuvo menos de 40 marshals escolares en sus más de mil distritos de escuelas públicas a principios del 2018. Las solicitudes aumentaron considerablemente después del ataque en Santa Fe, del que las autoridades culparon a un estudiante de la escuela que enfrenta cargos. El número de marshals escolares aumentó a casi 200 al final del año escolar que acaba de concluir.

Una ley anterior limitó el número de marshals escolares a uno por cada 200 estudiantes o uno por edificio, la nueva ley removió ese tope. Los marshals aún tienen que mantener sus armas fuera del alcance de los estudiantes.

Una propuesta por separado que permitiría que los marshals porten armas ocultas en las escuelas tampoco fue aprobada.

Rusty Norman, presidente del Consejo Escolar de Santa Fe, comentó que su distrito no ha decidido si debe tener marshals escolares armados en el campus.

“Después que la comunidad sufrió esa tragedia, la gente está dispuesta a ver todos los aspectos de la seguridad, ya que es una cosa adicional que hace que las personas estén más seguras”, comentó Norman.

“Otras están preocupadas acerca de introducir más armas en los campus escolares”