Para festejar el cumpleaños de Mariel, su esposo Joshua organizó una gran fiesta de disfraces a la que acudieron familiares y amigos.

Uno a uno llegaron los invitados vestidos como supér héroes, monstruos, catrinas, gatos, entre otros personajes que fueron recibidos por los anfitriones disfrazados de enfermera y doctor zombie.

Los asistentes pasaron horas de diversión compartiendo una deliciosa cena, además de saborear los dulces del tradicional ‘candy bar’   y entonaron sus mejores melodías con la rokola.

Durante la fiesta, Mariel no dejó de cantar, pláticar y divertirse. Más tarde los amigos que la acompañaron junto a sus familiares entonaron las tradicionales mañanitas mientras ella apagaba las velas del pastel.

Al término de la velada Mariel y Josh agradecieron a todos las muestras de cariño recibidas con motivo de su cumpleaños.