Entre lágrimas, abrazos y aplausos más de un centenar de refugiados centro americanos fueron recibidos por el obispo Mark Seitz en las instalaciones de la  Diócesis de El Paso ayer martes donde recibieron albergue temporal.

“Estamos muy felices de estar libres y fuera de una celda en la cárcel junto con mi hijo.El no merecía estar ahí”, dijo un padre salvadoreño con lágrimas en los ojos al bajar de uno de los tres camiones donde fueron transportados por agentes de Inmigración y Aduanas -ICE-.

Y es que por primera vez la Diócesis de El Paso abrió las puertas a todos los migrantes que solicitaron asilo en este país y que ahora atraviesan por una seria necesidad de falta de techo y comida.

“Es una acción de caridad y para eso existe la iglesia para servir, para amar y responder a las necesidades de nuestros hermanos. El Evangelio es claro debemos servir a los que tienen mayor necesidad”, afirmó el obispo Seitz.

Al mismo tiempo el líder de la iglesia católica en la ciudad pidió a los feligreses sumarse a esta cruzada aportando comida, ropa o tiempo para atenderlos.

Los migrantes procedentes de Guatemala, Honduras y El Salvador fueron puestos en libertad por las autoridades migratorias al no tener espacio donde atenderlos.

Ante la nueva política Casa Anunciación en coordinación con otras agrupaciones han dado respuesta a estas familias mientras son contactados por sus familiares radicados en Estados Unidos.

Es maravilloso encontrar personas de buen corazón que nos ayuden porque la verdad hemos sufrido mucho desde que salimos de nuestra casa” señaló Jorge Luís Galindo Ramos, originario de Guatemala, mientras tomaba a su hijo de 4 años  de la mano.

Manifestó que la travesía fue dura y difícil “Salimos hace 22 días y en el camino en México nos asaltaron y a algunos compañeros los secuestraron  pero a luchas llegamos a la frontera con mucho sufrimiento”.

El, al igual que muchos hombres y mujeres, huyeron de su país por la imperante violencia y condiciones de vida infrahumanas que padecen. “Venimos en busca de ese sueño americano para mejorar nuestras condiciones de vida.

De acuerdo a Rubén García, director de Casa Anunciación, en los últimos cinco años se ha visto un crecimiento en el flujo de migrantes centroamericanos para ingresar a territorio norteamericano.

Explicó que durante ese lapso han detectado tres momentos donde la afluencia ha sido mayor y subido como una ola. Hoy tenemos una tercera ola, dijo.

Enfatizó que la organización a la que representa tiene en funcionamiento varios albergues tanto en El Paso como en Las Cruces donde se atiende a cientos de migrantes.

“Este albergue es significante  porque es la casa del obispo y el abrió sus puertas  y tomó la decisión de atenderlos. Es muy significante por la imagen que da y de la manera que el obispo esta respondiendo a esta necesidad”, expuso García.

Agregó que en las últimas horas la oficina de ICE liberó a 380 personas por lo que tuvieron que atender la emergencia en diferentes albergues de los cuales 100 quedaron en la casa católica.

Explicó que el proceso que sigue cada familia que brinca la malla o cruza el río es  solicitar asilo en alguno de los puertos de migración. Posteriormente son procesados  y dejados en libertad mediante una orden de supervisión.

Sin embargo, la gente no tiene los recursos para subsistir, ni conoce a nadie en las ciudades por lo que son enviados a nuestros albergues para que cuenten con alimentos, asearse y un techo donde dormir.

“Algo muy importante es que aquí los ayudamos a contactar y comunicarse con sus familias que viven en diferentes ciudades de los Estados Unidos para que los apoyen y les manden dinero para el pasaje”.

Indicó que las familias permanecen en el albergue de 24 a 48 horas, sin embargo hay quienes requieren más tiempo y han permanecido hasta 96 horas.

Una vez que se contactan con sus familiares o amigos, migración pasa el caso a la ciudad donde radicarán para darle seguimiento a su proceso de petición de asilo.

Las personas interesadas en apoyar a las familias migrantes pueden llamar al teléfono (915) 545 4509 y personal de Casa Anunciación canalizará su donativo.

“Dios no será superado en generosidad”, dijo el obispo Seitz. “Cuando servimos a alguien en necesidad, creemos firmemente que Dios va a proveer”.

La Diócesis ha ofrecido refugio temporal en St. Charles Seminary Martyrs Hall, en donde se congregaron decenas de voluntarios para atender la estancia de los migrantes encabezados por el padre Arturo Bañuelas.